Me tumbé en el césped cálido, sin que importara nada.
Hacía calor y tenía sed.
Cerré los ojos y aparecieron pequeños puntitos de color intermitentes....y en mi estómago un hueco inexplicable.
La garganta se secó.
Mis manos se movían para que las puntas de la hierba me tocaran.
Era difícil tragar.
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