20 may 2009

VENTILADOR Y SERRÍN EN EL SUELO

La consciencia se había ido cuando el botón de mi camisa quedó enganchado en el ventilador. No paraba de girar de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Mi manga iba con él, de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Podría estar toda la noche con la manga sobre el ventilador y mi cabeza acercándose al suelo. Podría esperar allí, enganchada, el amanecer y que toda esa gente desapareciera. Podría sentarme en el suelo embarrado y pegajoso de serrín y alcohol.

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