31 dic 2011

Posible



1 comentario:

Anónimo dijo...

Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave
lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a
pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera
desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que
encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de
azúcar, y la guía del télefono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena
de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos
de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero
como el espejo está algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se
confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para qué. Los
famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el
cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes
de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de
Samuel Smiles.