El trayecto fue una larga recta en la oscuridad. Como en una atracción sólo veía a través del marco de la luna delantera y las risas parecían formar parte de la banda sonora de un extraño videojuego. No tenía miedo.
Olivier y Fred delante y nosotras detrás.
Recuerdo una carcajada continúa fundida en el negro de las ventanas, y un olor químico que nos envolvía y transportaba a una enorme duna. Pequeños granos de arena cubrían los cuerpos al lado del mar.
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