La mirona
Yo conocí una chavala
que no hacía sino mirar.
No había poder ni alcabala
que lo pudiera evitar.
¿Qué más le podía importar?
Sólo mirar y mirar.
Se ponía a mirar el suelo.
Se ponía a mirar el cielo.
Horas y horas ve que ve.
Y nadie sabía por qué.
Pero después de ganar todas las competiciones
dejó a sus ojos gozar de unas buenas vacaciones.
La meláncolica muerte de Chico Ostra
Tim Burton

No hay comentarios:
Publicar un comentario